12.1.10

golpes

No pude evitar mirarlo una vez más. Habían sido tantas las veces, pero habían parecido tan pocas…
No era una excusa para tratar de olvidarme de aquello, es más, ni siquiera me había planteado la idea de intentar persuadirle de nuevo, simplemente el impulso de obtenerlo era mayor que todo aquello que me rodeaba. Tratando de esconder dentro todas las intenciones y borrando del rostro las expresiones que quizás pudieran llevar a adivinarlas, me atreví a hacerlo una vez más. Sí, me atreví.
Mirar y observar para recrearme en la acción, y disfrutar cómo sólo se hace con esos secretos en los que sólo uno mismo sabe de su perversión. Daba igual si dolía.
María iba y venía por el corredor, me hablaba, pero para mí era una voz fuera del mundo. Un parloteo que se reducía a murmullo a medida que mi atención se centraba en él.
La tarde se colaba por esas cortinas gastadas por los años, esas que dejan escapar el polvo a cada golpe de luz, mientras en algún lugar no muy lejos un grifo mal cerrado goteaba y marcaba los tiempos, cómo sí no me fuera suficiente la idea de que estar allí no estaba bien.
Me colgué un poco más del quicio de la ventana y clavé las punteras de los zapatos en la silla, convirtiendo el ponerme de puntillas en un calvario para los dedos de mis pies. “Una vez más” me decía. Quien sabe el tiempo que pasó.
Sonó la campana y el silencio se hizo bullicio de sillas arrastradas y carreras por las escaleras. Incluso creí oír a María mientras tropezaba. La sorpresa me hizo soltar los dedos y dirigir la mirada a la puerta de la clase justo cuando él salía. Acompañado. Súbitamente todo pareció empezar a desmoronarse pero el deseo de mirar seguía ahí, y sólo hoy se que era más por morbo que por romanticismo.
Fue entonces cuando me di cuenta de que algo más que el golpe contra el suelo comenzaba a dolerme muy adentro.

1 comentarios:

  1. Como diría alguien..

    "From the notes that I've made so far
    Love seems something like wanting a scar"

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